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jueves, 28 de agosto de 2025

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HASTA QUÉ punto vinculo tantas cosas con el deporte, que estaba leyendo el final del Fabio Máximo, donde Plutarco nos refiere el comportamiento de aquel general romano, famoso por su prudencia, ante los primeros éxitos del joven Escipión el Africano, cuando trató de ponerle muchas zancadillas por miedo a que el nuevo cachorro opacara su gloria, y lo he relacionado al instante con el comportamiento que Maradona tuvo con Messi, al que elogiaba a regañadientes, con muchos peros, muy nervioso de que le pudiera quitar el cariño de los argentinos. El final es igual de parecido: Fabio Máximo murió un año antes de la batalla de Zama, en la que Escipión el Africano se consagró ante Aníbal, y Maradona murió en 2020, justo antes de que Messi ganara la Copa América en Brasil y el Mundial en Quatar. Los dos tuvieron la suerte de fallecer un poco antes de la apoteosis de sus sucesores, con los que en vida no fueron muy generosos.

lunes, 25 de noviembre de 2024

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CUANDO DIGO que comparar a Messi con Maradona o Cruyff o Pelé o Di Stéfano es una injusticia, porque Messi es el único que ha jugado en un fútbol totalmente profesional, donde los defensas que le cubren son millonarios y están superentrenados, me refiero a esto que ha dicho ayer Julio Salinas, que fue un jugador internacional que desarrolló su carrera entre 1981 y 2000:
Antes el fútbol era menos exigente. Un entrenador, un segundo y un preparador físico y era siempre lo mismo. Ahora se analiza todo. Vives el día encerrado con los análisis, los entrenamientos y antes los entrenadores se iban a casa cuando los futbolistas. A mí no me hablaban casi del contrario. Ni con Johan Cruyff, que era el tótem de los entrenadores. Solo se preocupaba de su equipo. Ahora, que si la salida del balón, que aquí le puedes hacer daño, que aquí le esperas… En mi época no había nada de esto. Yo ni he ensayado córners, ni faltas. Nunca. Los entrenadores y los jugadores de ahora están mucho más preparados que los de entonces. En todos los conceptos. Yo llegaba al entrenamiento cinco minutos antes, me entrenaba una hora y me marchaba. No he ido a un gimnasio en mi vida. Ahora llegan dos horas antes… 

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PARA QUE quede claro qué es lo que denuncio: denuncio que Di Stefano y Pelé jugaron en una época donde ellos, como estrellas que eran, sí que estaban profesionalizados y superpagados y superentrenados, pero la mayoría de los rivales a los que se medían no lo estaban, porque entonces el fútbol no movía tanto dinero y la mayoría de jugadores, además de futbolistas, eran albañiles, electricistas, etc. Por tanto, se producía un abuso de los que sí que estaban superentrenados, las estrellas, contra los que no lo estaban. La cifra de 1283 goles que marcó Pelé es una cifra fabulosa, sí, pero la mayoría los marcó contra defensas cuyo oficio no era solo el fútbol. En el caso de Cruyff y Maradona, ya podemos hablar de un fútbol profesionalizado, pero no superprofesionalizado: ya he dicho mil veces que en aquella época era de lo más normal de mundo (pienso en Liceranzu y Guisasola, del Athletic de Bilbao, en los primeros ochenta) que muchos defensas volvieran de las vacaciones con diez kilos de más, o que muchos jugadores bebieran o fumaran o salieran de copas el día antes del partido. ¿Cuántos goles por partido hubiera metido Messi contra jugadores así?


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LA ESTRELLA del Real Madrid Laurie Cunningham, que jugó a comienzos de los ochenta y que había sido el fichaje más caro de la historia del club, cobraba 13 millones de pesetas al año. Era normal que muchos defensas de equipos no grandes cobraran un millón de pesetas de ficha o menos. Y eso sucedía en las mejores ligas; en las de otros países con ligas de menos nivel la situación era mucho peor. Veamos lo que dice Mostovoi, que jugó con el Spartak de Moscú entre 1986 y 1992:
¿Cómo era la vida de un futbolista profesional de la URSS?
Yo recuerdo que la mayoría de jugadores no tenían coche, siempre íbamos en autobús a la ciudad deportiva y luego en metro para movernos por la ciudad. Rinat Dasáyev, por ejemplo, no tenía coche, y yo en aquel momento ni soñarlo, claro. Romántsev, que había sido jugador y era entrenador, sí que tenía coche [risas], pero era horrible. Béskov también, aunque ese sí que tenía un coche normal.
Cruyff y Maradona sí que cobraban fichas fabulosas para la época y lucían megacochazos, de modo que cuando el segundo comenzó a dar muestras de poca profesionalidad (juergas, droga, exceso de peso) toda la prensa se le echó encima, como hace hoy no solo con las estrellas, sino con cualquier jugador que tenga esos comportamientos (hasta llegar tarde a un entrenamiento se considera hoy intolerable, como sucede con Dembelé). A finales de los setenta y durante la década de los ochenta, sin embargo, al lado de Cruyff y Maradona y otras estrellas, seguía habiendo centenares de futbolistas que, disfrutando ya de fichas decentes, no disfrutaban de las millonadas de ahora, que te resuelven la vida, y la presión que la prensa ejercía sobre ellos cuando relajaban los hábitos competitivos también era mucho menor.

jueves, 27 de julio de 2023

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LO DEL gen competitivo del Real Madrid es delirante. En los viveros neoliberales del self-made-team se tendría que estudiar este caso único en el deporte mundial. Si tuviéramos que reducir la historia del deporte a diez momentos himalayescos, los once anillos de Bill Russell, el gol de Maradona a Inglaterra en México 86, los siete dieces de Nadia Comaneci en Montreal, los 23 oros de Phelps, los 13 Roland Garros de Nadal, Abebe Bikila ganando descalzo, Jesse Owens ganando ante Hitler, Florence Griffith arrasando en Seúl, Muhammad Ali vs Foreman en Kinshasa, Rossi superando a Stoner en el sacacorchos de Laguna Seca… habría que hacer un hueco para las 13 Champions del Real Madrid… ¡y las que vienen! Es un club nacido para esa competición, que se transforma en ese escenario. A las seis primeras que ganó no les doy tanta relevancia, porque contaba con el mejor equipo del mundo de largo (Di Stefano y Puskas en el mismo once, casi nada, más Kopa, Rial y Gento), pero que haya ganado otras siete es de locos, porque solo en una de ellas, la que consiguió en la temporada 2001-2002 ante el Bayern Leverkusen con aquel famoso gol de Zidane, contaba en mi opinión con el mejor plantel del mundo. Las otras seis las ganó conjugando corazón y frialdad en los momentos clave, es el único equipo del mundo que puede hacer hasta el ridículo en la liga y copa de su país... ¡y luego ganar la Champions!, que es a la literatura como pasarte todo el año escribiendo como Paulo Coelho y en el último mes, de un golpe de inspiración, ¡que te salga el Quijote! 


miércoles, 24 de mayo de 2023

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MARADONA ES consciente de que Messi le está superando como mejor jugador de la historia en la opinión de todo el planeta salvo Argentina, y por eso se aferra a su parroquia, habla para su parroquia, defiende el último reducto que le queda, allí donde sigue en lo más alto del podio por razones patrióticas más que futbolísticas, pues un amplio sector del público argentino considera que la única vara de medir balompédica es la selección nacional, y ahí es cierto que Maradona puede lucir los dieciséis días de México, probablemente la mejor actuación parcial de un futbolista en la historia, por delante incluso de la actuación de Garrincha en el Mundial 62. Pero esos dieciséis días maradonianos palidecen ante los más de 4500 días en que Messi lleva siendo el mejor jugador cada partido, cada campeonato, cada temporada. Ni Pelé, ni Cruyff, ni Maradona (solo cinco años el mejor del mundo, y no durante todo el año) han disfrutado de un reinado tan largo. Solo Di Stefano admite una comparación en longevidad, pero Messi es el único que ha jugado toda su carrera en un fútbol 100% profesional.


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¿CÓMO, BATANIA? ¿Estás diciendo que Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona no jugaron en un fútbol profesional al 100%? Sí, eso estoy diciendo. Me baso para decirlo en los primeros recuerdos de fútbol que tengo, a principios de los años 80: entonces en el Athletic de Bilbao jugaban Guisasola y Liceranzu, que solían volver, después de vacaciones, con hasta ocho, diez o doce kilos de más. ¡Doce kilos de más! Eso era común en los defensas de aquellos tiempos y no era motivo de multa o escándalo general, qué va: recuerdo unas declaraciones de Guisasola en las que decía todo ancho que “espero trabajar poco a poco y recuperar mi peso ideal para noviembre”. Y a Mágico González, jugador maravilloso y excéntrico del Cádiz, había que llamarle por teléfono dos horas antes del partido porque se quedaba dormido de las cogorzas que cogía la noche anterior. Y Prosinecki fumaba dos paquetes diarios ante la desesperación del cuerpo médico del Real Madrid. Todavía en 1994, en el Valencia de Luis Aragonés, Romario declaraba muy natural ante micrófono: “Yo necesito salir de noche todos los días porque si no salgo no marco goles”. En cuanto a la época de Di Stéfano y Pelé, buena parte de los jugadores con los que se enfrentaban, pertenecientes a equipos medianos o pequeños, eran electricistas, fontaneros, albañiles: solo los futbolistas de los grandes equipos podían vivir del fútbol. Piru Gainza, leyenda del Athletic de Bilbao que jugó en la época de Di Stefano, dijo una vez que la escopeta era la herramienta fundamental en los viajes de autobús que hacían para visitar otros campos, pues mandaban parar al chófer y se ponían a matar liebres para comer a su regreso a Bilbao. Cómo sería el nivel de aquellos futbolistas con los que abusaban Di Stéfano y Pelé, que este mismo jugador basauritarra, integrante de uno de los mejores Athletics de todos los tiempos, declaró:

–Esto que hacen muchos niños de hoy, lo de dar cien toques al balón sin que se les caiga al suelo, en mi época era impensable. Los únicos jugadores del Athletic que conseguíamos dar más de diez toques seguidos a la pelota éramos Panizo y yo.


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MARADONA DICE que Messi no tiene personalidad. Ahora bien, ¿la tiene él? Conviene matizar que no es lo mismo temperamento que personalidad. Maradona tiene temperamento, un temperamento fuerte, pero dudo de que tenga personalidad. La personalidad va mucho más allá de pegar gritos, soltar discursos machos y homófobos para motivar a los compañeros, quejarse sin ton ni son al árbitro o cantar el himno de forma estentórea: la personalidad consiste para mí en tener un discurso, conocer las herramientas necesarias para cumplirlo y tener la obstinación para no desfallecer en el camino, además de la flexibilidad necesaria para darse cuenta de los errores y saber rectificar sobre la marcha. ¿Tiene eso Maradona? A mi juicio no solo no lo tiene sino que es más bien al contrario: Maradona no sabe lo que quiere, cambia de opinión cada minuto, es confuso, variable, caprichoso, inconsistente: es ciclotimia pura. Me atrevo a decir que esta falta de personalidad en cada uno de sus actos es la que le ha hecho fracasar como entrenador, porque en el momento en que un jugador se da cuenta de que su entrenador se contradice, de que no sigue una línea, de que no hay nada fijo en él, ese entrenador ESTÁ MUERTO, el jugador deja de creer en él.


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MARADONA QUIERE sacar el debate fuera del césped para que discutamos sobre la personalidad de fuera, sobre el liderazgo de fuera, sobre lo que pasa en el vestuario…, cuando es obvio que Messi es la mayor personalidad dentro del césped, un jugador que, recorriendo tan solo seis o siete kilómetros por partido, participa en todas las ocasiones de peligro de su equipo, haciendo de nodo que conecta todos los puntos. ¿Qué pasa aquí? ¿Por qué Maradona rehúye la comparación en lo estrictamente futbolístico, en lo que se ciñe a los noventa minutos del partido?


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LA DIFERENCIA futbolística entre Messi y Maradona es enorme, pero se resume sobre todo en la verticalidad: Messi es mucho más vertical llevando la pelota en carrera y es más vertical a la hora de pasarla, en la velocidad a la que piensa el pase y en el número de veces que lo realiza. Messi solo regatea hacia la portería, solo hacia la diana; Maradona hacía regates que le desviaban de la trayectoria y acababan llevándole al córner. Se ha dicho a veces que los defensas que cubrían a Maradona eran mucho más duros… cuando lo que ocurría a menudo era que Maradona no soltaba la pelota, se llenaba de ella y se hacía acreedor a las patadas pertinentes. Mientras que Messi tiene siempre al resto del equipo metido en la cabeza, jugador por jugador, Maradona a veces jugaba sin él, no sabía tenerlo en cuenta: ¡el fútbol de Messi es de un dinamismo coral del que Maradona no se mostró capaz ni se atrevió a soñar! Por no hablar de la capacidad goleadora, hija de esa verticalidad: Maradona no pensaba en el gol hasta que estaba a veinte metros de la portería; Messi empieza a pensar en él un segundo antes de que le llegue la pelota…


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SE HA contado mucho que Maradona elevó a un equipo sin historia como el Nápoles a lo más alto de la liga italiana, por entonces la mejor del mundo. Pero se ha contado menos que el FC Barcelona, el primer año sin Maradona, ganó la liga española con la mayor diferencia de puntos de su historia hasta entonces, y al año siguiente llegó a la final de la Copa de Europa. Vamos a contar TODO: cuando el chupón se fue, después de no ganar con el Barcelona más que dos torneos menores, el equipo blaugrana mejoró. Y, sobre todo, dejó de haber tantas tanganas, tantos insultos baratos, tanto malrollismo y tantas autoexpulsiones, porque Maradona, como “tiene personalidad”, se permitía autoexpulsarse cuando perdía los nervios, como se autoexpulsó en el Mundial del 82 contra Brasil, el día en que Argentina se fue a casa, o como se autoexpulsó en el Mundial 94, llevándose consigo a toda la selección, cuando no tuvo la honestidad de comunicar a su entrenador que había efedrina en la famosa dieta milagrosa que le permitió bajarse once kilos antes del Mundial. ¡La Argentina del 94, la mejor selección albiceleste que he visto en mi vida, destruida por el narcisismo e irresponsabilidad de Maradona! ¡Hablemos de la personalidad de Maradona, pero de TODA su personalidad!


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UN TESTIMONIO que ilustra por qué a Maradona lo cosieron a patadas durante su carrera y en cambio Messi recibe menos. Saúl Ñíguez, jugador del Atlético de Madrid, ha declarado hace unos meses: 
Cuando yo veía a Messi por televisión me decía: “Cuando me toque jugar contra él, yo lo paro, yo lo reviento”. Pero sucedió que me tocó jugar contra él… y no pude hacer nada, porque es demasiado rápido, no lo pillas…
No lo pillas porque corre rápido con el balón pegado al pie o porque lo suelta igual de rápido cuando te acercas... Pero jugar al primer toque es signo de solidaridad, no de narcisismo… ¿Cuándo vimos a Maradona/Narciso jugar al primer toque con la frecuencia que lo hace Messi?


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OTRA COSA. Eso de que Maradona “vengó” a los argentinos de la derrota en la Guerra de las Malvinas, aparte de revelar la raíz patriótica y por tanto extra-futbolística de buena parte de la gloria maradoniana, es una de las estupideces más grandes que he leído nunca. ¿Equiparar una derrota militar en la que murieron cientos de jóvenes con una mísera victoria en fútbol ante Inglaterra?


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YO NO sé si se quiere conocer la dimensión que ha alcanzado Messi en el fútbol, la más grande jamás conocida, lo que representa Messi en el mundo árabe, por ejemplo, cómo ha trascendido la fama de Maradona, que se ceñía sobre todo a lo euroamericano. No sé si conocen que Messi recibirá este año 102 millones de euros brutos del FC Barcelona, 15 millones más que el presupuesto completo de Boca Juniors y 27 millones más que el de River Plate.


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LA LUCHA Maradona vs Messi, que el primero azuza y el segundo evita, es la lucha de lo viejo contra lo nuevo, de una tradición que se resiste a morir y una modernidad que no termina de nacer. Messi aún no puede ganar esa lucha en Argentina porque existe un amplio sector del público que jalea a Maradona no por su segundo gol ante Inglaterra, sino por el primero; no por su técnica exquisita, sino por sus desplantes; no por su zurda prodigiosa, sino por su patriotismo macho y analfabeto. El fútbol que representa Maradona, el que él mismo se ha encargado de reivindicar, se asemeja a un coso romano o a una plaza de toros; el de Messi se acerca a la ópera o el ballet. El fútbol de Maradona es agresivo y antagonista; el de Messi se civiliza y se hace científico. El fútbol de Maradona genera más noticias fuera del campo; el de Messi se remite al césped. El fútbol de Maradona se encierra en lo patriota, se condena a ser argentino; el fútbol de Messi, en cambio, no canta el himno argentino ni se entrega al nacionalismo catalán: el fútbol de Messi se basta como arte, se ofrece a todas las gentes, se abre al mundo.